Ayer leí una entevista muy interesante a Henry Chesbrough, el creador del concepto "open innovation". El propone a las compañías y a la Administración, que en lugar de cerrarse sobre sí mismas, se abran al exterior. En lugar de costear anquilosados departamentos internos de I+D, debían colaborar con universidades, centros de investigación, clientes e incluso competidores para generar nuevas ideas. Estoy totalmente de acuerdo con este planteamiento, pero creo que en España será complicado aplicarlo. Este modelo colaborativo es muy aplicado por las grandes multinacionales norteamericanas del sector IT, que crean grandes alianzas para ser más fuertes. Sin embargo, en España, pais pricipalmente de PYMES, es raro ver acuerdos entre empresas, salvo las UTEs del sector de la construcción, para desarrollar productos o soluciones de alto valor añadido. A los profesionales que nos dedicamos al mundo de la consultoría nos cuesta mucho hacer ver a los clientes el valor añadido que podemos aportarles, principalmente por experiencias negativas que hayan podido tener con otras empresas en el pasado, o porque presuponen unos honorarios muy elevados. Cuando veo los proyectos a toro pasado, de los grandes CPDs que se están construyendo actualmente en España, principlamente en el sector financiero, me apena el ver que no se contrata a verdaderos especialistas, ni siquiera como colaboradores, y el peso del proyecto recae en grandes empresas de ingeniería, que asigna ingenieros que hasta ayer hacían proyectos de centros comerciales, que es lo que tocaba. Antes de irme de vacaciones, y aquí os comento que este es mi último post hasta Septiembre, voy a pedir un deseo: Trabajar en un gran proyecto de diseño de un CPD, donde los mejores profesionales de cada línea de actividad estén involucrados. A ver si se cumple.